28.10.10

Un día especial


Me uno al sentimiento en este día tan especial.
Esta gente, aunque a muchos nos haya asustado en un principio, vino justamente a eso. A hacer esas cosas que NADIE había querido hacer hasta ahora (por decisión propia). Se recuperó el poder de la política que permite lograr cosas. Y esa es la función de la política: generar cambios mediante el diálogo y acuerdos que favorezcan a la mayor cantidad de gente posible. Reapareció el ESTADO. Porque el Estado DEBE estar presente, debe intervenir. Y aunque a los liberales que habitan el país esto no les caiga bien, creo que ésta fue y es la única manera de salir adelante. Esta gente, además, le devolvió la dignidad a varios sectores y comunidades que se encontraban excluídos totalmente del sistema y que hasta el momento estaban desprotegidos y eran DISCRIMINADOS. Sí, DISCRIMINADOS, no solo por el resto de la sociedad, sino por tooodos los gobiernos que pasaron y pasaron, uno tras otros, sin otorgarles los derechos y garantías que debió proporcionarles nuestro Estado. Esos grupos y comunidades tuvieron por fin el apoyo de un Estado y un gobierno que les abrió las puertas y les dio su apoyo y confianza para reinsertarlos, incluirlos en la sociedad. Confío en que la muerte inesperada de este hombre haga reflexionar a mucha gente, tal como yo estoy reflexionando en este momento. Y me gustaría pedirles algo a todos: terminemos con la hipocresía. No tengamos miedo a querer al otro, a sentirnos unidos, a expresar nuestras ideas y defender nuestros ideales políticos; a involucrarnos. En fin, no puedo definirme como kirchnerista porque no lo soy. Pero apelo al sentido común, a la lógica de pensar que si alguien busca que la cosa sea más pareja, más equitativa, no puede estar tan mal. Seamos una sociedad más empática y solidaria. Ser solidario no significa llevar alimentos a cambio de un subtepass solamente. Ser solidario también es votar a alguien que busca el bien común; es preguntarse por qué hay chicos que se mueren de hambre, es preguntarse qué estará mal para que una gran parte de la sociedad prefiera la pena de muerte a una mejor educación para todos. Ser solidario empieza por cuestionarse cosas y tratar de entender por qué el otro está en determinada situación. Creo que hay que ser más pillo, adelantarse a los giles y optar por hacer el bien, siempre. Y todo va a andar mejor.

2.3.10

Things get damaged, things get broken

El problema de tener cosas es que se descomponen. Se rompen. Nos dejan a pata. Nos dejan sin agua, sin luz, sin gas. Se quiebran. Se parten. Se agujerean. Las cosas nos dan muchas soluciones a muchos problemas, hasta que deciden abandonar este mundo. Cuando una cosa se rompe quedan dos caminos; se la puede arreglar (aunque se corre el riesgo de que no quede igual) o se puede simplemente desechar y reemplazar por otra cosa nueva. Si se opta por la primera opción es muy probable que se necesite de otra persona que nos ayude a reparar el artefacto, o que nos preste otro similar para salir del paso, o que nos recomiende a un especialista. Somos lo que tenemos. Porque, nos guste o no, es un mundo regido por cosas materiales. Nuestros días están llenos de cosas, de objetos, de productos. Compramos cosas que sabemos que van a pasar de moda, que sabemos se van a acabar, que nos van a aburrir, que nos van a hacer felices hoy, pero mañana ya no tanto. Nuestra relación con las cosas es un tanto enferma, pero inevitable a la vez; trabajamos para comprar cosas. Cosas que nos hacen disfrutar pero también cosas que nos permitan trabajar más y mejor, y así poder tener más cosas. Nos sentimos mal si existe alguna cosa que nos gustaría tener y no podemos. Nuestras vidas dependen y se conforman de cosas. El hombre moderno vive de la creación, la producción, la venta y la compra de cosas. Y los valores que rigen ese mundo loco de las cosillas son la innovación, el diseño, la practicidad y la originalidad. El riesgo de estos días está en que no se nos olvide que podremos estar rodeados de cosas, pero los seres humanos, son humanos, no cosas ni mercancías. Todo es tan reemplazable, todo tiene que ser tan útil y práctico y genial. Todo se vuelve obsoleto tan rápido. Tal vez los objetos tengan una vida útil. Pero los seres humanos, ¿tenemos una vida que puede ser catalogada como útil o no útil? ¿Según qué criterios? Tal vez deberíamos dejar de pretender que somos máquinas proactivas, que siempre están felices, de buen humor y que el cliente siempre tiene la razón. No sé, me parece. Una cosa es una cosa y otra cosa es un humano.

3.2.10

¿A quién odias más; a las personas que hablan fuerte o a los que escuchan música de su celular sin auriculares en el colectivo?

SOME UGLY TRUTHS*

Acabo de ver el film "The ugly truth", con Katherine Heigl (la minita de "ligeramente embarazada") y Gerard Butlery (el flaco de "300"), del año 2009. El film trata de una parejita histérica que coquetea hasta que se enamoran (eso es lo típico del film) pero la cosa es que (esto se supone es lo original de la película) el pibe este de "300" (Mike) tiene un segmento en un programa de TV, cuya productora es la protagonista mujer (Abby), en la que enumera verdades absolutas acerca de las relaciones heterosexuales. Estas son algunas de las que pude rescatar:

Chicas, a los hombres no les importa una mierda sus problemas. Odian hablar de los "problemas" de pareja; sólo quieren que les chupen el pito. Que se vistan provocativas pero no como unas zorras baratas; que sean buenas madres pero que sigan siendo sus "putitas". Que los hijos no lo desplacen a un segundo plano de atención. Los hombres sólo se fijan en el envase. Hagan ejercicio, porque con la personalidad no alcanza; es así. Odian que los critiquen, que les digan qué tienen qué hacer y cómo. No los llamen después de una primera cita o van a pensar que están locas y que son unas controladoras; esperen a que ellos las llamen. Si no lo hacen, no insistan, tengan dignidad. Tienen que ser inteligentes, simpáticas, reírse de cualquier cosa que digan, incluso si no les parece gracioso. Y acá algo importante: un orgasmo fingido es preferible a que no tengan un orgasmo at all. Sí, sí; los hombres prefieren creer que son buenos en la cama a que les digan la verdad. Nada de conversaciones serias o intelectuales. Nada de criticar a sus amigos. No intenten, de ninguna manera, querer cambiarlos. Y, por sobre todas las cosas, háganle creer que practicarle sexo oral es una de sus actividades favoritas (también ayuda mucho decir que a sus ex no se la chupaban con tanto entusiasmo como a él, o mejor aun: que antes de conocerlo a él no se la chupaban a nadie), que es el mejor hombre con el que estuvieron en la cama, que es inteligente, hermoso y un gran GRAN hombre (si saben a lo que me refiero...) Las mujeres crecimos mirando películas de amor hollywoodenses en las que el hombre es siempre quien va a buscar desesperado a la chica, quien amenaza con mudarse a otro estado, país o continente; entonces se sube a su moto, o se toma un avión, o va a buscarla al aeropuerto, o se pelea con otro galán para ir, tomarla en sus brazos y declararle su amor infinito. En fin, nos cagaron la vida porque esa mierda no existe, sólo hace que crezcamos con una idea errónea de lo que es el amor. Esto, creo yo, nos puso en un lugar de privilegio irreal en el que debemos esperar que el hombre caiga de rodillas pidiendo perdón, o que nos vaya a buscar a donde sea para decirnos que nos ama y que quiere pasar el resto de su vida con nosotras. Error colosal. No dejen que dichos valores impuestos por una industria cinematográfica preponderante les cague cada relación que tienen!

Chicos, las mujeres sabemos más de lo que ustedes saben (aunque eso ya lo deben saber). Sabemos cuándo nos mienten, cuándo nos aman con locura, cuándo miran otras mujeres. Por eso, eviten excusas, mentiras y boludeces. Lo que queremos, básicamente, se asemeja bastante a lo que ustedes quieren de una mujer: que sea dos personas en una. Esto quiere decir que tiene que tener buen envase también, pero que además tiene que ser inteligente, ingenioso e intrigante. Tiene que ser viril, pero sensible. Buen padre, cariñoso, pero nunca impotente. En la cama tiene que ser muy bueno (esto incluye: ser innovador, proponer cosas, ser atrevido, un toque depravado, ser cariñoso pero salvaje, un poco bruto tal vez, usar su fuerza viril pero con respeto... En fin, una lista innumerable de contradicciones). No hay para una mujer un hombre más irresistible que aquél que parece inaccesible, galán y mujeriego que confiesa amor sincero. So, para volver loca a una chica lo que tienen que hacer es simular que les interesa lo que ella les cuenta, dejarla hablar de ella (o más bien dejarla hablar, en general) y simular que escuchan; comprarle cosas o invitarla a cenar a un lugar romántico, hacerla sentir deseada (besos intensos, manos rodeando su cintura, o directamente confesarle las ganas que tenés de garchártela son un buen comienzo). Las mujeres queremos al lado a alguien considerado, respetuoso, pero que pierda ese respeto cada tanto, ¿entienden lo que digo? No queremos monjes ni pervertidos desagradables; ni maduros intelectualoides aburridos ni brutos ignorantes; ni pendejos edípicos ni locos de mierda, sino un equilibrio. Háganle sentir que es la más sexy, la más copada, la mejor opción como madre de sus hijos, la mujer de sus vidas y ya está: let the blow jobs rain!

*La autora de esta nota (o sea yo) no está para nada de acuerdo con las teorías esbozadas en la misma (excepto la parte que habla de las películas de amor hollywoodenses). Y cree que para que hombres y mujeres puedan pasarla bien juntos en un mismo planeta, casa o cama, tienen que dejarse de boludeces, ser frontales, usar la intuición, sufrir un poco y saber fingir (estas dos últimas cosas las escuché en otro lado pero estoy re de acuerdo). La autora, así mismo, pide perdón por el lenguaje utilizado en esta nota pero es que si la idea de la película (de eso partió la nota, recordémoslo) es decir la cruda y dolorosa verdad no se podía escribir de otra manera. Gracias y sepan disculpar dichas expresiones.

18.9.08

La tragedia más grande

Los seres humanos somos víctimas de la temporalidad. Todas nuestras relaciones con el mundo se dan en un plano espacial y en un plano temporal.

Nuestra existencia se compone de un pasado, un presente (que enseguida pasa a ser pasado, casi instantáneamente) y un futuro. En el pasado viven nuestras experiencias, nuestro archivo, lo que en algún momento fue futuro, después fue presente y ahora ya pertenece al universo de lo pasado.

El presente es casi nada, un segundo, un toque. Y el futuro es todo aquello que, gracias a la base de ese pasado que tenemos y a ciertas organizaciones perceptivas guardadas en nuestra memoria, podemos imaginar, advertir, intuir o sospechar que puede llegar a pasar. Mientras escribo estas palabras, cada vez que tipeo una letra, cada segundo pasa y pasó. Ya forma parte del pasado. Somos máquinas de hacer pasado, en un punto.

Lo trágico de esto, del tiempo, es que lo que ya pasó, pasó. Y no hay manera de volver atrás. Esto es terrible, porque no existe liquid paper ni goma de borrar para cambiar lo que pasó. Tampoco existe una manera de revivir algo. Ese hecho que pasó es y va a ser siempre único e irrepetible. Lo que sucede con esto es que muchas veces no lo tenemos muy en cuenta, no somos concientes permanentemente de que esto es así, porque si no seríamos unos borders, además de que nuestra acción se vería irremediablemente condicionada.

El paso inevitable del tiempo, esta impotencia y condición de vivir que tenemos, a veces nos juega malas pasadas. ¿Cuántas veces uno desearía volver el tiempo atrás? Sin embargo, si pudiésemos hacer semejante cosa nuestra existencia no sería posible. Así es que el consejo que se me ocurre dar (por experiencia propia) es tratar de pensar dos veces antes de actuar o de decir. Y por otro lado, que hay que ser mínimamente conciente de que cada segundo que pasa no vuelve. La decisión más inteligente es no perderlos en cosas que no valen la pena.

9.9.08

¿A ver, chicos, si nos ponemos de acuerdo?

Lo siguiente intenta ser una guía de comportamientos que ustedes, los hombres, deberían implementar para mejorar sus relaciones con el sexo opuesto:

1)    A tu novia le interesa nada, pero nada que tenga que ver con tus ex. No le interesa qué hiciste con ellas o qué dejaron de hacer. No le interesa cómo se conocieron ni cómo se llevaban en la cama. Tampoco le interesa dónde se fueron de vacaciones ni cómo se llamaban en la intimidad. Lo único que le importa es que la hagas sentir ÚNICA. La mejor, (aunque no lo sea, claro está). De vez en cuando, mentile que le gusta.

2)    Mucho, mucho cuidado cuando vas a hacerle algún comentario con respecto a su aspecto físico. Ya sea desde cómo tiene el pelo, cómo está vestida, si está pintada como una puerta, si está más fofa o más gorda. TACTO, muchachos. ¡Somos sensibles a esas cosas! ¿Y saben por qué? (ya deberían saberlo, pero por si hay algún colgado le paso el dato) porque las minas nos producimos para las otras minas, no para ustedes solamente. Entonces, si estamos por salir y me tirás un “estás rara vestida hoy”, o “estas más gordita, ¿no? o “me gustaba más como tenías el pelo cuando te conocí” chau, me arruinaste la noche. ¿Ahora cómo hago para hacerle frente a la cantidad de mujeres con las que tengo que competir el resto de la velada?

3)    Nunca, nunca la compares con nadie. Si hacés esto estás en el horno. Cuado digo con nadie, me refiero a absolutamente nadie. Ni con tu mamá, ni con una amiga, ni con la novia de tu amigo, ni con una compañera de laburo, ni con tus ex y mucho menos con una modelo o famosa de la tele o una gráfica de una marca de ropa. Jamás imaginar que el conjuntito de ropa interior que luce Julieta Prandi en el cartel a tu novia le va a quedar igual y sugerirle que se lo pruebe. Tampoco te aconsejo sugerirle que se corte el flequillo como el  que se pudo haber hecho Marcela kloosterboer o Eva Anderson, porque esas desgraciadas se pueden poner lo que quieran en la cabeza y les queda genial, pero nosotras, bueno… hacemos lo que podemos.

Por ahora les dejo esas tres. Implementen y van a ver las mejorías. Próximamente una nueva entrega.

            

          De nada.

6.9.08

Get over it

Los ex, las ex. Qué tema. Está la postura liberal (un poco descomprometida como todo lo liberal) del “yo creo que no hay razón alguna para terminar con vínculos anteriores. No tenemos por qué dejar de dar cabida. Después de todo fue alguien importante en mi vida”. Está la postura más conservadora (un poco cobarde como todo lo conservador) del “cuando terminás una relación la terminaste. A otra cosa. No podés seguir que sí, que no; que igual nos mantenemos en contacto, llamame cuando quieras”. También tenemos a los absolutistas (absolutos como son) que sostienen que “una relación no puede terminar bien. Si no termina mal, no terminó. Cuando realmente querías terminar una relación, después no querés ver a esa persona ni en figurita”.

Creo que la postura que uno tome va ligada a la seguridad que uno tiene de sí mismo, con su actual pareja y con su ex. Con esto quiero decir que si a uno le molesta que su actual pareja siga en contacto con parejas anteriores, es porque no está a gusto en la relación, no se siente absolutamente seguro. Si no, esto no sucede. También hay otro factor importante y es que ¡hay cada ex que mamita querida! Está el ex que fue dejado, entonces movido por el odio te hace la vida imposible: te quema la cabeza por teléfono, va a tu casa, te manda 80 mensajes de texto por día y 400 mails. Está el ex que no entendió el mensaje: entonces te sigue celando y exigiendo cosas como si siguiera con vos (porque no las exige como ex, si no como una persona que fue muy importante en tu vida y ahora no lo podés olvidar así porque sí). Está el común acuerdo, en donde ambas partes están hinchadas las pelotas por igual entonces es como un trámite: “mirá yo siento que no va más… Sí, ya sé, yo siento lo mismo. Es lo mejor para los dos” y chau, fin del asunto. Para mí existe muy pocos casos como éste, debo decir. Y también está el ex que no lo supera, que persevera, que no puede olvidarte ni empezar una nueva vida, sino que sigue buscando cada oportunidad que tiene para estar con vos, para seducirte, para decirte “podemos probar de nuevo, éramos tan felices”, trata de llevarte a la cama cada vez que puede y no puede seguir adelante de ninguna manera que no sea volviendo con vos. (Este último es primo del ex que no entendió el mensaje).

Por mi parte debo decir que aquellas personas que marcaron tu vida para bien, con las que tuviste buenas relaciones no deben ser olvidadas y nunca hay que negarles ayuda si la necesitan. Y que somos seres humanos, no máquinas, entonces cualquiera de estas situaciones nos cuesta. Tanto del lado de ex como de pareja actual.

Sigamos adelante.