28.10.10
Un día especial
2.3.10
Things get damaged, things get broken
El problema de tener cosas es que se descomponen. Se rompen. Nos dejan a pata. Nos dejan sin agua, sin luz, sin gas. Se quiebran. Se parten. Se agujerean. Las cosas nos dan muchas soluciones a muchos problemas, hasta que deciden abandonar este mundo. Cuando una cosa se rompe quedan dos caminos; se la puede arreglar (aunque se corre el riesgo de que no quede igual) o se puede simplemente desechar y reemplazar por otra cosa nueva. Si se opta por la primera opción es muy probable que se necesite de otra persona que nos ayude a reparar el artefacto, o que nos preste otro similar para salir del paso, o que nos recomiende a un especialista. Somos lo que tenemos. Porque, nos guste o no, es un mundo regido por cosas materiales. Nuestros días están llenos de cosas, de objetos, de productos. Compramos cosas que sabemos que van a pasar de moda, que sabemos se van a acabar, que nos van a aburrir, que nos van a hacer felices hoy, pero mañana ya no tanto. Nuestra relación con las cosas es un tanto enferma, pero inevitable a la vez; trabajamos para comprar cosas. Cosas que nos hacen disfrutar pero también cosas que nos permitan trabajar más y mejor, y así poder tener más cosas. Nos sentimos mal si existe alguna cosa que nos gustaría tener y no podemos. Nuestras vidas dependen y se conforman de cosas. El hombre moderno vive de la creación, la producción, la venta y la compra de cosas. Y los valores que rigen ese mundo loco de las cosillas son la innovación, el diseño, la practicidad y la originalidad. El riesgo de estos días está en que no se nos olvide que podremos estar rodeados de cosas, pero los seres humanos, son humanos, no cosas ni mercancías. Todo es tan reemplazable, todo tiene que ser tan útil y práctico y genial. Todo se vuelve obsoleto tan rápido. Tal vez los objetos tengan una vida útil. Pero los seres humanos, ¿tenemos una vida que puede ser catalogada como útil o no útil? ¿Según qué criterios? Tal vez deberíamos dejar de pretender que somos máquinas proactivas, que siempre están felices, de buen humor y que el cliente siempre tiene la razón. No sé, me parece. Una cosa es una cosa y otra cosa es un humano.
3.2.10
SOME UGLY TRUTHS*
Acabo de ver el film "The ugly truth", con Katherine Heigl (la minita de "ligeramente embarazada") y Gerard Butlery (el flaco de "300"), del año 2009. El film trata de una parejita histérica que coquetea hasta que se enamoran (eso es lo típico del film) pero la cosa es que (esto se supone es lo original de la película) el pibe este de "300" (Mike) tiene un segmento en un programa de TV, cuya productora es la protagonista mujer (Abby), en la que enumera verdades absolutas acerca de las relaciones heterosexuales. Estas son algunas de las que pude rescatar:
Chicas, a los hombres no les importa una mierda sus problemas. Odian hablar de los "problemas" de pareja; sólo quieren que les chupen el pito. Que se vistan provocativas pero no como unas zorras baratas; que sean buenas madres pero que sigan siendo sus "putitas". Que los hijos no lo desplacen a un segundo plano de atención. Los hombres sólo se fijan en el envase. Hagan ejercicio, porque con la personalidad no alcanza; es así. Odian que los critiquen, que les digan qué tienen qué hacer y cómo. No los llamen después de una primera cita o van a pensar que están locas y que son unas controladoras; esperen a que ellos las llamen. Si no lo hacen, no insistan, tengan dignidad. Tienen que ser inteligentes, simpáticas, reírse de cualquier cosa que digan, incluso si no les parece gracioso. Y acá algo importante: un orgasmo fingido es preferible a que no tengan un orgasmo at all. Sí, sí; los hombres prefieren creer que son buenos en la cama a que les digan la verdad. Nada de conversaciones serias o intelectuales. Nada de criticar a sus amigos. No intenten, de ninguna manera, querer cambiarlos. Y, por sobre todas las cosas, háganle creer que practicarle sexo oral es una de sus actividades favoritas (también ayuda mucho decir que a sus ex no se la chupaban con tanto entusiasmo como a él, o mejor aun: que antes de conocerlo a él no se la chupaban a nadie), que es el mejor hombre con el que estuvieron en la cama, que es inteligente, hermoso y un gran GRAN hombre (si saben a lo que me refiero...) Las mujeres crecimos mirando películas de amor hollywoodenses en las que el hombre es siempre quien va a buscar desesperado a la chica, quien amenaza con mudarse a otro estado, país o continente; entonces se sube a su moto, o se toma un avión, o va a buscarla al aeropuerto, o se pelea con otro galán para ir, tomarla en sus brazos y declararle su amor infinito. En fin, nos cagaron la vida porque esa mierda no existe, sólo hace que crezcamos con una idea errónea de lo que es el amor. Esto, creo yo, nos puso en un lugar de privilegio irreal en el que debemos esperar que el hombre caiga de rodillas pidiendo perdón, o que nos vaya a buscar a donde sea para decirnos que nos ama y que quiere pasar el resto de su vida con nosotras. Error colosal. No dejen que dichos valores impuestos por una industria cinematográfica preponderante les cague cada relación que tienen!
Chicos, las mujeres sabemos más de lo que ustedes saben (aunque eso ya lo deben saber). Sabemos cuándo nos mienten, cuándo nos aman con locura, cuándo miran otras mujeres. Por eso, eviten excusas, mentiras y boludeces. Lo que queremos, básicamente, se asemeja bastante a lo que ustedes quieren de una mujer: que sea dos personas en una. Esto quiere decir que tiene que tener buen envase también, pero que además tiene que ser inteligente, ingenioso e intrigante. Tiene que ser viril, pero sensible. Buen padre, cariñoso, pero nunca impotente. En la cama tiene que ser muy bueno (esto incluye: ser innovador, proponer cosas, ser atrevido, un toque depravado, ser cariñoso pero salvaje, un poco bruto tal vez, usar su fuerza viril pero con respeto... En fin, una lista innumerable de contradicciones). No hay para una mujer un hombre más irresistible que aquél que parece inaccesible, galán y mujeriego que confiesa amor sincero. So, para volver loca a una chica lo que tienen que hacer es simular que les interesa lo que ella les cuenta, dejarla hablar de ella (o más bien dejarla hablar, en general) y simular que escuchan; comprarle cosas o invitarla a cenar a un lugar romántico, hacerla sentir deseada (besos intensos, manos rodeando su cintura, o directamente confesarle las ganas que tenés de garchártela son un buen comienzo). Las mujeres queremos al lado a alguien considerado, respetuoso, pero que pierda ese respeto cada tanto, ¿entienden lo que digo? No queremos monjes ni pervertidos desagradables; ni maduros intelectualoides aburridos ni brutos ignorantes; ni pendejos edípicos ni locos de mierda, sino un equilibrio. Háganle sentir que es la más sexy, la más copada, la mejor opción como madre de sus hijos, la mujer de sus vidas y ya está: let the blow jobs rain!
*La autora de esta nota (o sea yo) no está para nada de acuerdo con las teorías esbozadas en la misma (excepto la parte que habla de las películas de amor hollywoodenses). Y cree que para que hombres y mujeres puedan pasarla bien juntos en un mismo planeta, casa o cama, tienen que dejarse de boludeces, ser frontales, usar la intuición, sufrir un poco y saber fingir (estas dos últimas cosas las escuché en otro lado pero estoy re de acuerdo). La autora, así mismo, pide perdón por el lenguaje utilizado en esta nota pero es que si la idea de la película (de eso partió la nota, recordémoslo) es decir la cruda y dolorosa verdad no se podía escribir de otra manera. Gracias y sepan disculpar dichas expresiones.