25.8.08

Enemigas de la consola

Es increíble que este astuto y poderoso invento logre cosas que nosotras envidiamos y desearíamos lograr con la misma eficacia. Si alguna logró alguna vez que su novio le preste tanta atención, utilice todo su cerebro y poder de concentración, haga semejante esfuerzo por escucharlas y esté ahí, frente a ustedes haciendo todo eso por horas, entonces empieza a ser competencia para la consola sexy. La play los reúne con sus amigos, los pone a prueba con ellos mismos y frente a los demás, los hace formar parte de un grupo y de una actividad que comparten y disfrutan todos juntos. Es como un día de Shopping o de spa para nosotras. Les da el mismo placer y bienestar. Con juegos que invitan a ser alguien distinto aunque sea por unas horas. Messi, Riquelme, Christiano Ronaldo, meter goles que definan un campeonato o “barrer” a sus rivales, hacer algunos caños y putear un rato. Además (y de más está decirlo) la play nunca es sólo play. Las sesiones van acompañadas de alguna bebida alcohólica, comidas y estimulantes de todo tipo.

Así es que, mujeres, de una cosa pueden estar tranquilas. Su novio las engaña, pero por lo menos no con otra mujer con la que tengan que agarrarse de los pelos, ni con otro hombre contra quien no puedan competir.

Y como si fuera poco con lo que ya tenemos que aguantar ahora démosle la bienvenida a la poderosa Wii. Gracias Nintendo, aguante.

23.8.08

Malos entendidos

Pocas cosas hay en este planeta que me molesten más que los malos entendidos entre las personas. Son injustos. Es como si la vida nos tendiera una trampa. Como si por un momento nos quisiera convencer de que ser feliz está muy lejos y cuesta más que nunca.

Me llama mucho la atención cómo una persona puede entender todo para el otro lado; incluso inventar para el lado que le conviene. ¿Qué elementos o ingredientes de las realidades confluirán en un mismo tiempo y espacio para que cada persona interprete un mismo hecho concreto de maneras completamente diferentes? ¿Cómo hacerle entender al otro que está equivocado? Esa es la tarea más difícil y la parte más tediosa de los malos entendidos. Intentar poner al otro en mi lugar; que piense con mi mente, que vea con mis ojos, y entienda por qué actué como actué y qué quise decir con mi acción.

Los malos entendidos son una falla en la comunicación. Son pura interferencia. ¿pero por qué se producen? Ansiedad, no prestar atención, no escuchar al otro, son sólo algunas respuestas que me vienen a la mente. Es como si un ser invisible nos tapara los oídos. Tenemos que aprender a sortear las trampas de la vida. Tenemos que escucharnos más, pero por sobre todas las cosas tenemos que ser más claros.

21.8.08

Creatividad

Quizás algunos podrán preguntarse qué tiene que ver la creatividad con las relaciones. Yo estoy convencida de que están estrechamente ligadas. Nuestra mayor o menor capacidad productiva y creativa depende del estado de nuestras relaciones. Cuando estamos deprimidos solemos escribir mejores poemas, por ejemplo. Y si alguna pelea nos dejó mal parados y no podemos dejar de pensar en eso posiblemente nos cueste más pensar una campaña publicitaria copada y divertida. Debe haber excepciones, ojo. Hay profesionales en serio. Pero la verdad es que la mayoría de las veces nuestro desempeño creativo depende de cómo tengamos “la antena”, que a la vez depende mucho de nuestros estados de ánimo. Y esos  estados de ánimo dependen de cómo estén nuestras relaciones: amorosas, laborales, familiares. Sin embargo, la creatividad (al igual que muchos otros aspectos de nuestras vidas) se rige por una de las relaciones más importantes: la que tenemos con nosotros mismos. Cuando estamos bien con nosotros mismos nos sentimos felices, porque nada nos perturba. Y cuando uno está feliz, por lo general está más activo, con ganas de hacer más cosas. En ese momento hay que aprovechar y no desperdiciar nada, absolutamente nada que observemos, que pensemos. Porque estamos despiertos, con buena onda. Y la buena onda se transmite y se propaga. Si en este estado hacemos una campaña o pintamos un cuadro convencidos de que lo estamos haciendo de la mejor manera posible, entonces así será percibido por los demás.  La creatividad no es más que canalizar experiencias, imágenes, sentimientos, ideas y palabras existentes previamente en nuestra memoria y darles un giro o vuelta de rosca para que remixadas vuelvan a combinarse formando algo absolutamente nuevo y original a la vista de cualquiera, que también posee en su memoria todas estas experiencias, imágenes, sentimientos, ideas y palabras, pero de una manera diferente. Miró una vez dijo: “yo no invento nada. Todo está aquí”. Y es que la creatividad es un poco eso: mezclar las fichas. Utilizar ese archivo que todos tenemos para reconfigurarlo en otra cosa nueva, distinta, que luzca como original.

Quizás este último párrafo les haya parecido un poco tautológico y reiterativo, pero definir la creatividad no es algo fácil de hacer. El proceso creativo es un proceso extraño, difícil de describir. Cuando decimos que tenemos una idea simplemente estamos hablando de estas fichas previamente existentes, grabadas en nosotros que se mezclan revelándonos una solución. Una idea es una revelación. Llega así, de pronto. Uno puede haber estado forzando recientemente a la mente para que esa idea llegara o no. 

Por eso la clave de la creatividad, y esto está estudiado por mucha gente (y comprobado, que es lo más importante) es servirse de todo lo que podamos. Absorber como una esponja lo que el mundo tiene para ofrecernos: naturaleza, seres humanos, colores, texturas, sentimientos, emociones, artes, televisión, charlas con otras personas, lugares, situaciones y experiencias. Hay que guardarlo todo. En algún momento va a salir a la luz y va a “bajar” convertido en alguna genial idea.

20.8.08

Llorar a lágrima viva

Existe una cultura (o por lo menos a mí me pasa y a un amigo mío también) de no permitirse estar mal. Pareciera que con el ritmo acelerado que tenemos, nos guste o no, y con eso de que la vida es una sola y es muy corta, nos guste o no, no hay tiempo para llorar, angustiarse y mucho menos para deprimirse. Hace ya unos cuantos días me encuentro en un estado que experimento por primera vez: una profunda angustia y mala onda. Pero mala onda no de mal humor, sino de esas que te llevan a pensar que la vida está buena, sí, pero también podría estar mucho mejor. Lejos.  Y que hay personas copadas que valen la pena, pero que también está lleno de gente a la que no le importa nada. Y que si yo me pongo las pilas para hacer un mundo mejor aunque sea mínimo lo que pueda hacer, ayuda, pero al toque te sentís una idiota cuando el sistema te hace sentir insignificante.

Hay que permitirse sentir lo que sentimos y dejar que pase. En algún momento pasa. Y si sentimos que todo se va al carajo o que todo es un mierda, es así porque para nosotros es así. Y está bien. Consejo: de la gente que te dice “ay, no es para tanto. No te hagas tanto problema” no tomes ningún consejo.  El domingo a la noche llegué a mi casa, me senté en la cama y me puse a llorar. Casi dos horas lloré. Con intervalos, obvio, por eso sigo viva. Pero lloré bocha. ¿Viste cuando pensás y llorás? ¿Como que te acordás de eso que te hace mal y te saltan las lágrimas? Se te inunda la cara en dos segundos. Te llenás de mocos, es un asco. Pero es súper liberador. El llanto es lo más para liberar tensiones. Después quedás hecho una seda y hasta te da sueño.

Así que no digo agarrarte una depresión de esas que no salís de tu casa y estás tirado en la cama todo el día porque encuentro que esa es una manera muy cómoda y simplista de vivir, que además no está para nada buena. Pero sí paremos un poco a llorar, a sentir el llanto. Angustiémonos por las cosas que nos hacen mal. Algo nos va a dejar cuando ya haya pasado.